El proyecto

Tras un par de décadas atrapado en El Proyecto, como si de una pesadilla de Kafka se tratara, mi amigo Hashmi ha conseguido por fin entregarlo (que no terminarlo) y recibir el aprobado de ese oscurantista tribunal famoso por las humillaciones y torturas psicológicas que produce a sus víctimas. Sin duda uno de los días más felices de su vida, si perdiera paulatinamente la memoria esta experiencia sería la última en desaparecer. Vamos que no se va ni con una lobotomía.

Lo que ha cambiado básicamente en su vida es que ha dejado de soñar que aprueba el proyecto y ha empezado a soñar que aún lo tiene pendiente…